
Cuando una pareja se casa, comienza una vida compartida de amor, paz y felicidad, muchos encuentran el cuidado y la fidelidad mutuos que están buscando, pero otros ven sus sueños convertirse en una pesadilla, como es costumbre, las palabras de amor son reemplazadas por lenguaje abusivo e insultante, las caricias de afecto son reemplazadas por bofetadas y puñetazos, un hogar lleno de amor y de paz, se convierte en una zona de batalla.

El divorcio es una solución dolorosa para la permanencia matrimonial, pero cuando se abandonan las promesas que se hicieron y cuando la paz y la seguridad se pierden en el hogar, es importante que tengamos una opinión lo suficientemente elevada del matrimonio como para reconocer cuando una unión conyugal deja de cumplir con el objetivo para el cual fue creado.

Lo importante que debemos ver es acerca de la clase de amor y
fidelidad que se requieren para los esposos y las esposas, es de importancia critica que no empleemos mal los principios de dirección amorosa, y perdón para proveer un frente y un refugio contra el comportamiento abusiva en el matrimonio, la pureza y la permanencia del matrimonio son valores eternos que merecen adoptarse y honrarse, pero no a expensas de la violencia abusiva verbal y física, para salvar algunos matrimonios que pueden rescatarse y la valentía que es necesaria para ver que el abuso es peor que el divorcio.

El matrimonio esta hecho para proteger toda una vida de amor., la permanencia de una relación entre esposo y esposa descansa sobre un compromiso mutuo que esta diseñado para sobrevivir a los conflictos conyugales normales e incluso graves, sin embargo, algunas veces, el abuso verbal y físico le hacen a un matrimonio lo que el crimen o la violación le hacen a una vida, que pasa si los esfuerzos por salvar un matrimonio dan como resultado la perdida mas grave de la paz y la confianza en el hogar.

Una manera efectiva de obtener lo que egoístamente deseamos y de evitar la perdida personal es controlando a nuestros cónyuges por medio de la intimidación y la culpa, la venganza es una de las razones principales por las que muchos esposos recurren a tácticas como los insultos o el sarcasmo, equivocados o no, algunos esposos se sienten atacados personalmente o defraudados, y por eso procuran castigar a sus cónyuges, olvidan o ignoran que la venganza es cosa de Dios (Romanes 12:19).

Reaccionan por ira con la intención de desquitarse, otros esposos simplemente descargan sus frustraciones personales sobre sus compañeros. están enojados por ciertas circunstancias o con otras personas, y quieren que alguien cualquiera sufra porque las cosas no van como ellos quieren, la responsabilidad personal son fundamentales en un matrimonio, sin ellas, la relación no puede madurar, puede que para nosotros sea difícil admitirlo, pero a veces usamos palabras para escondernos y protegernos a nosotros mismos.

A menudo estamos demasiado enojados por haber sido heridos, nos da miedo pensar que si confesamos, vamos a ser atacados o abandonados, a menudo ponemos a la defensiva y culpamos a nuestros cónyuge incluso a Dios, de nuestra conducta egocéntrica, en lugar de asumir la responsabilidad por la manera en que su ira hizo que para su esposa fuera difícil expresar su opinión en la relación, un esposo respondió: Como puedes decir eso de mi después de todo lo que he hecho por ti, hasta cierto punto, todos nosotros hemos usado palabras manipuladoras y atemorizantes para salirnos con la nuestra, todos hemos usado palabras rudas para castigar a nuestros cónyuges, y todos hemos culpado a nuestros cónyuges para protegernos, cuando vemos esto en nosotros.

Necesitamos estar mas dispuestos a confesar de plano i a sentir tristeza por el daño especifico que hacemos a nuestros cónyuges y los problemas que hemos creado, es nuestra confesión y quebrantamiento lo que empieza a reparar el daño que hemos causado, una confesión abierta y honesta acompañada de remordimiento puede empezar a restaurar la confianza, y con el tiempo puede llevar a la reconciliación y de vuelta a la intimidad.
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