Algunas mujeres sufren por tener una pobre autoestima. Son victimas y ni siquiera lo saben. Tal vez esa seas tu. ¿Crees que es tu culpa cuando algo sale mal? No es tu culpa si has sido maltratada de esa forma. Pero si es tu culpa si no dejas que la Palabra de Dios detenga el pecado y la debilidad en tu vida. Es hora de romper con cualquier relación impura. ¡Hazlo ahora!

Algunas han sido maltratadas, usadas y ultrajadas. Algunas juegan un rol en su desgracia. Están aquellas que viven en temor y dolor debido a la relación inmoral que se desarrolla en sus hogares. Si tú conoces este tipo de dolor, el Señor quiere sanarte.

Aquellas mujeres que tienen una desesperada necesidad de atención masculina, generalmente son quienes vienen d alguna situación donde ha habido ausencia de modelo de figuras masculinas positivas en el hogar. Tal vez no hayas recibido mucho afecto en tu niñez. Por lo tanto, te resulta fácil ser condescendiente y hacer cualquier cosa para conseguir la aceptación y el amor masculino.

La sociedad generalmente pone la valía de una mujer en su sensualidad. Nada esta más lejos de la verdad. La autoestima no se gana por el comportamiento en la cama. La sociedad sugiere que todo lo que quiere el hombre es sexo.

Por lo tanto, no permitas que una mala experiencia arruine tu futuro. Dibuja una línea de demarcación y díte a ti misma: ¡eso era antes…. Y esto es ahora!

Hay esperanza para las victimas. Si tú eres una victima no te sientas débil si tienes a Jesucristo. Su poder es suficiente para ser los cambios que te darán la libertad. El te esta invitando, por la obra del espíritu Santo, a que seas libres.

Las mujeres son productoras. Ustedes son por quienes pasa la vida. Cada niño que entra a este mundo lo hace por medio de ustedes Hasta Jesucristo tuvo que venir por medio de una mujer para obtener entrada libre a este mundo. Era un requisito que el lo hiciere así. Por lo tanto, ustedes, mujeres, son el canal y la expresión de la bendición de Dios. Si hay virtud alguna, alguna alabanza, alguna victoria, alguna liberación, tienes que venir por medio vuestro.


Para poder seguir adelante, tenemos que estar dispuestos a renunciar al ayer e ir hacia el mañana. Debemos creerle a Dios lo suficiente como para permitirle que se acerque y remueva nuestro interior. Tal vez el tenga que arrancar los viejos esqueletos guardados y reemplazarlos con una nueva actitud.

A veces las mujeres están tan acostumbradas a ser heridas que cuando alguien se le acerca, se ponen a la defensiva. Algunas tiene una actitud irritantes y dura hacia los hombres, pero Dios sabe que detrás de esa actitud, no hay mas que temor. Dios trata directamente con el corazón. El te hace saber que no tienes por que temer. Y los planes de Dios son buenos. El no es como la gente que te ha lastimado y ha abusado de ti. El quiere ayudarte solamente para que te restaures plenamente.

QUE DIOS ME LAS BENDIGA MUCHO, SU AMIGA

YANET CAMACHO