La pedofilia se define como la búsqueda del placer sexual por medio de relaciones sexuales con niños.

Se califica de pedófilo a la persona que muestra esta conducta que incluye fantasías, impulsos y comportamientos sexuales con niños pres púberes, por lo general de doce años o menos.

Generalmente el adulto se gana la confianza del niño antes de agredirlo sexualmente, los métodos del pedófilo van desde la seducción hasta la violencia.


La pedofilia se manifiesta de diferentes formas:

Desde el exhibicionismo (exhibirse desnudo frente a un niño con el fin de excitarse), observar al niño o niña desnudo, desvestirse, bañarse, orinar, etc., caricias impropias (tocarle, abrazarle, rozar sus propios genitales) forzarle a ver imágenes pornográficas, fotografiarles desnudos, sexo oral hasta la penetración. Esta conducta es totalmente abusiva y debe ser castigada. Tenemos la obligación de denunciar al Pedófilo pues es un criminal sexual en potencia.

El abuso sexual y la pedofilia no son nada nuevo. Dios registro este hecho en su palabra para hacernos ver cuan malo y nocivo es el abuso sexual.

Las estadísticas dicen que seis de cada diez niños son violados.

Debemos combatir este tipo de desviación sexual desde dos frente: la prevención y la restauración.

1.- La prevención:

Los adultos deben cuidar y proteger a los niños. No permitir que personas extrañas cuiden a los niños, estar vigilantes, conocer a quienes lo transportan al colegio, conocer el entorno familiar, conocer a los padres de sus amigos, evitar dejarlos en casa ajenas. Hablar claramente con los niños acerca de las caricias permitidas y las caricias inadecuadas, enseñarle normas adecuadas de seguridad familiar y personal, enseñarles a identificar situaciones de riesgos y a evitar conversar con personas extrañas.

2.- Restauración.-

Las consecuencias en los niños que han sufrido abuso sexual son complejas y dolorosas. La sanidad emocional es un proceso a largo plazo. Hay que trabajar mucho con la autoestima perdida y el sentimiento de culpa.

Las victimas se siente sucias, traicionadas impotente, confundidas y hasta rechazadas por Dios. Hay que ayudarles a recuperar si dignidad. Hay que trabajar también con el miedo, el odio que deja como consecuencias una experiencia de esta naturaleza.

La mayoría de niños y niñas que han sido abusados son victimas silenciosas. Pero aunque no lo comuniquen verbalmente hay algunos cambios en la personalidad del niño que pueden alertarnos que algo esta sucediendo con ellos:

Irritabilidad, temor excesivo, llanto, falta de apetito, perdida de control de esfínteres, insomnio, ¡Estemos alerta!

El niño abusado necesita mucho amor y comprensión. Necesita la seguridad para recuperar la confianza en las personas.

Si fuimos abusado de niño, déjame decirte que no tienes porque cargar para siempre con este recuerdo, Dios puede ayudarte si tu se lo permites, porque el siente tu dolor.

Pero a la vez su palabra nos describe promesas hermosas donde nos asegura que el esta con nosotros y quiere restaurarnos. ¡Esa es su gracia! Jesús dijo que había venido a este mundo a “sanar a los quebrantados de corazón” (Lucas 4:18) . Solo el puede entender tu quebranto y solo el tiene el poder de curar tus heridas.

Tal vez hasta hoy has pensado que nadie puede ayudarte, pero déjame decirte que otras personas han logrado recuperarse de este terrible dolor confiando en su justicia y su gracias

¡Dios tiene un caudal de amor para ti también!

Que Nuestro Señor Jesucristo me los cuide y me los bendiga su amiga de siempre.

YANET CAMACHO