¿CONOCE USTED A SU ESPOSO?

La unión de un hombre y una mujer es la más íntima y cercana que existe en las relaciones interpersonales. Disfru­tar de intimidad en la relación conyugal, es una de las expe­riencias más hermosas porque así fue diseñada por Dios. Él nos creó para que tengamos relaciones saludables, nos dise­ñó para el Edén, nos formó para vivir en un mundo excelen­te y para ser perfectos, aunque después, debido al pecado no estemos capacitados para tener ese tipo de relación
Ahora por vivir en un mundo defectuoso, tratar con otros seres humanos afectados y ser imperfectos tenemos la inmensa responsabilidad de relacionarnos bien con un Dios perfecto, obedecer sus mandamientos y vivir con sus valores para así poder aceptar, perdonar y saber lidiar con el mundo de mal­dad. Nuestra naturaleza pecaminosa nos juega una mala pa­sada, pero no sólo a los hombres, sino también a las mujeres.
Cuando el marido y la mujer se unen, tienen la gran res­ponsabilidad de mezclar dos mundos totalmente diferen­tes. Por ello, la relación matrimonial no es fácil ni sencilla, pero es posible manejarla con excelencia y mantenerla en estado saludable, si aprendemos a vivir con las inevitables diferencias.
No es fácil relacionarse íntimamente con el varón a pesar de que haya tenido la oportunidad de conocer algo de la vida de por lo menos uno. Tal vez el primer hombre con | quien se relacionó fue su padre, algún hermano o su esposo.
He notado que muchas mujeres, al que menos conocen es a su marido y viven sorprendidas de las diferencias. Por supuesto, la opinión que tienen de los hombres está directa­mente asociada con la relación que han tenido con ellos.

Algunas viven un mundo dividido pues mantienen el recuer­do de una hermosa etapa con sus padres y el desafío de manejar una unión conflictiva con su esposo. Otras disfru­tan de una relación amorosa que es la continuación de la edificante que tuvieron con su papá, y otras no sólo experi­mentaron una convivencia destructiva con sus padres, sino que hoy viven la repetición de un martirio que parece no tener final
Detallo a los hombres con muchos detalles el extraordinario mundo de la mujer. Realmente Dios hizo un trabajo magistral al crear un ser humano con quien es hermoso relacionarse. Conocer su ternura, ser objeto de su cariño y don de servicio, disfrutar de tiernas y constructivas relaciones sexuales con la esposa, es extraordinario. Estoy convencida que la creación de la mujer fue una de las obras maestras divinas.
Sin embargo, también pertenecen a la raza humana y cometen terribles errores al relacionarse con un hombre que es otra de las obras maestras de la creación divina, con serios defectos, producto de su naturaleza.