¡Feliz Navidad en la alegría y en la luz del Niño Dios! por estas entrañables fiestas, tengo la oportunidad de dirigirme a todos vosotros con mis mejores deseos de felicidad: La Navidad es fiesta de alegría y fiesta de luz. En medio de la noche de nuestros sufrimientos, resuena la Buena Noticia del Nacimiento del Salvador, alegría de la humanidad. Él es la luz de los hombres porque nos muestra el camino del amor y nos enseña a avanzar, con esperanza, hacia la reconciliación y la paz.

Cuando la Navidad se ha preparado espiritualmente, nos dispone a escuchar el elocuente mensaje que desde el pesebre nos ofrece el Niño de Belén. Él nos habla del amor del Padre que “tanto amó al mundo que le envió a su Hijo para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”. Jesús, nacido en un pesebre, nos revela el sentido de la vida humana, hecha para la entrega, para la sencillez, para la pobreza que nos hace humildes, para la solidaridad con los que nada tienen. Él vino para reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos, y nos invita a superar odios e injusticias, a aliviar los sufrimientos y los dolores de los que nos rodean.

En el corazón de muchos hay desaliento, frustración y pesimismo. Ya nada esperan en la vida; no tienen confianza en nadie; ni en los políticos, ni en su familia, ni en sí mismos. Si su desesperanza es total, es señal de que tampoco tienen confianza en Dios. Esta es la peor situación que se puede vivir en una sociedad y en la vida personal; porque la falta de esperanza nos provoca derrotismo y nos deja sin entusiasmo para asumir las tareas de construir un mundo mejor, más justo y verdadero. Necesitamos esperanza que día a día nos mantenga en el camino.

Para quienes tenemos fe en Dios la respuesta es clara: la esperanza se funda en Dios, en la seguridad de que Él está con nosotros, que Él es mayor que nuestros problemas, que “Él es nuestro Padre y nosotros somos el barro y hechura de sus manos”. “Quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, en el fondo está sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene la vida”.

Quien se acerca a Dios y lo conoce con amor de amigo, crece también en el santo temor de Dios, que no sognifica miedo, sino sentido de respeto a su persona y a la persona de sus hijos, la ausencia del temor de Dios provoca violencia y a la persona de sus hijos, la ausencia del temor de DIOS provocaviolencia, agudiza el egoísmo y pone en primer lugar el placer, els tener y el poder

Sepamos valorar las alegrias más íntimas y que se nos dan gratis: la convivencia familiar, el encuentro con los amigos, la belleza de la naturaleza,etc


En esta Navidad, queridos amigos (a), les invito a todos ustedes a soñar en grande porque, a través del espíritu , estamos invitados a tomar parte de ese gran sueño del amor de Dios por la humanidad y, sobre todo, por los más pobres.

Termino como empecé, deseando a todos una feliz Navidad: a todas las personas, a todos los hogares, a todos los que se sienten solos, a los enfermos y a sus familiares, a los que sienten la ausencia de sus seres queridos, a los que están lejos, a los inmigrantes que viven entre nosotros. A todos alegría y paz con un cálido abrazo de su amiga

JANET DEL ROCIO CAMACHO GARCIA

¡Feliz Navidad y Año Nuevo!

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