Hemos captado la esencia de como amar a los hijos
El  amar a su hijo le convertira en un mejor esposo, amigo, hermano, hermana y sobre todo, en un mejor padre.
El amor puro al corazón de un hijo es aun la clave para un verdadero éxito en el oficio de ser padre.
 Como padres, nos asustamos y juzgamos tan a menudo a nuestros hijos por normas y calendarios externos que olvidamos que ellos son un tesoro y que está bien y nos exhorta a amar a nuestros hijos y disfrutar de ellos con toda la libertad  ideas practicas sobre como colmar a nuestros hijos de gozo
Empezaremos a ejercer la paternidad, maternidad desde el interior hacia fuera, y no al revés. Miraremos más allá de la conducta, al corazón; más allá de los síntomas, a la causa; convertiremos sucesos aislados en experiencias compartidas que alimentaran ese amor, experiencias que se vinculan con algo mayor que nosotros.
No sabemos exactamente cómo los deseos del corazón de un niño se vuelven hacia Dios. Pero sí sabemos que el Espíritu Santo les da ese deseo y que a nosotros los padres nos utiliza como instrumentos en el proceso.


Los niños son seres sensibles y emotivos, no adultos
Su fondo de conocimientos es pequeño y se comunican principalmentea través de sus sentimientos.
Los ojos de su corazón determinan cómo perciben a los miembros de la familia, su hogar, sus amigos y el mundo.
Necesitan sentir, no solo saber, que se los ama incondidonalmente. Necesitan poder tocar nuestro amor, sostenerlo en sus manos y sentir hasta que punto les pertenece. Esto les proporciona plenitud emocional.
Los niños se valen de la conducta para comunicar sus sentimientos, y reconocen los nuestros según nuestro comportamiento. Son más hábiles en esto que los adultos, porque son menos distraídos. Si pensamos que nuestras palabras tienen por sí mismas poder para comunicar nuestros sentimientos a nuestros hijos, es porque subestimamos la capacidad de ellos para escuchar como nos comportamos.
Los niños son naturalmente generosos.Se dan sin limites cuando sus emociones estan llenos: solo entonces puede  esperarse que nuestro cortejo los conmueva. Hay raras excepciones a esta regla, pues
ellos, por naturaleza, tienden a reaccionar hasta a la más mínima atencion de un adulto. Cuando no tiene  sus emociones claras  lo llenarán en otra parte, los padres pueden llenar  las emociones de sus hijos: palabras de afirmacion, tiempo de calidad, regalos, actos de servicio y contacto fisico.
Castigar a un niño por cualquier cosa que no sea una desobediencia intencional conlleva riesgos. En realidad, la manera en que reaccionamos a una conducta ofensiva o indisciplinada de nuestros hijos se refleja en nosotros y nos pone a prueba


¿Estamos reaccionando a su conducta o a su corazon?
Cuando los niños emprenden algo de manera creativa e imaginativa y de todo corazón, son inconscientes de su ego en el sentido más primario: se olvidan de sí mismos.
Cuando dijo que debíamos ser como niños, Jesús se refería a lo contrario, a estar irremediablemente cautivados y ser receptivos y abiertos a la posibilidad de que los cuentos de hadas a fin de cuentas sean ciertos; de que exista en realidad un lugar mas allá del tiempo..
Cuando nos comportamos como niños, resucitamos visiones de nuestro verdadero hogar y nuestro verdadero padre.
Antes de que podamos amar a  nuestros hijos necesitamos encontrar una forma de criar y fortalecer al niño que llevamos dentro. No existe una fórmula ni un decálogo ni un programa de recuperación en diez pasos. Sencillamente tenemos que volver a liberar al niño interior, recordar cómo jugábamos.
Si nos convertimos en compañeros de juegos de nuestros hijos, habremos recorrido la mitad del carnino.
Pocos hijos confian en un padre que raras veces ríe, pues su corazón es un misterio. Una de las cualidades más apreciables de un padre es la capacidad para reírse de sí mismo frente a sus hijos.
Me he dado cuenta de que el humor abre los corazones de los hijos. Derriba barreras de comunicación y crea una atmósfera de apertura. Una cálida sonrisa del padre  hace que el espíritu de un niño se abra inmediatamente. Como padres, debemos estar llenos de sorpresas, chistes y alegría. Un corazón enamorado de Dios rebosa de gozo y de contento. El buen humor nos da esperanza, y la esperanza le infunde vida al romance.
Tantas promesas incumplidas por sus padres   Los padres suelen comportarse asi impunemente porque los niños son fuertes y perdonan con facilidad. Pero tienen sus limites, y sus emociones, ánimo, visión del mundo y capacidad de confiar pueden acabar afectándose. La confiabilidad de un padre pondra bajo los pies de su hijo terreno firme o arenas movedizas.

Jesus precisó lo grave que puede ser el engañar o confundir a un niño:
Cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar» (Mateo 18:6)
Los padres pueden esperar contagiar a sus hijos con virtudes y un carácter justo solo si ellos mismos se han contagiado antes. Lo que nuestros hijos «captan» de nosotros afectará sus corazones más que lo que se les enseña en formas mas directas.
 Nuestro carácter es el martillo que remacha en sus mentes y corazones la verdad de lo que decimos. Y todo lo que hacemos es un reflejo de ese caracter. Este método es tan esencial para nuestro papel en su formación  de nuestros hijos.
Muchas veces los padres no reconocen la necesidad de proteger la imagen en sus hijos, los cuales quedan desamparados, a merced de las cultura que los bombardea desde todos los ángulos, asaltando y corrompiendo su imaginación. Este ruido los desensibiliza y les arrebata su inocencia, lo que descamina su creatividad. a traves de la television, videos y videojuegos, la música popular y los vídeos musicales. Muchos de estos entretenimientos electrónicos dejan a los niños hipnotizados y, lo más curioso, aburridos a la vez que hiperactivos.

Irónicamente, la amenaza más peligrosa a la creatividad de los niños puede provenir de sus propios padres, quienes tienen el poder de edificar o destruir.
Los menores a los que se los ridiculiza, menosprecia o ignora pueden acabar dejando de crear, o no empezando nunca.
Cuando drenan su reserva emocional hasta un nivel de peligro, el impulse creative en ellos puede bloquearse.
Nuestros hijos necesitan saber que aprobamos y valoramos sus creaciones. Equiparlos con las herramientas que necesitan para realizar sus intereses les envía un mensaje de que creemos en ellos y estamos dispuestos a invertir en su creatividad, dándoles una sensación de seguridad y la libertad para ser ellos mismos.

Estimularlos les protege en cierto sentido los inmuniza  contra los mensajes negatives que inevitablemente recibiran de la cultura que nos rodea.
Quiza el mejor regalo que podemos hacerles a nuestros hijos es la libertad para que sean ellos mismos, sin temor a crear,
Un hogar nace de los corazones de padre y madre. Cuando los niños saben con seguridad que no los ridiculizaremos ni rechazaremos, sino que los aceptaremos como son, su imagen creativa florecera. Cuando atesoramos su creatividad y sus creaciones, les llevamos no solo alegría, sino también la confianza y la libertad para descubrir la expresión en ellos Crear ese tipo de ambiente demanda tiempo, energía y disposición a invertir recursos.


 
Soltar un hijo,  no es un hecho, sino un proceso que comprende una serie de hechos, esta serie de hechos ocurre en un abrir y cerrar de ojos. En la crianza de los hijos el proceso es mucho más largo, aunque al mirar atras nos parece que ocurrió en un abrir y cerrar de ojos.
Mientras nuestros hijos se acercan a la edad adulta, empiezan a poner a prueba lo que les hemos enseñado durante añios. Es un momento de expectación para los padres, porque todo está en el aire, pendiente de las decisiones de nuestros hijos.
Como  padres desgastan nuestra paciencia y nuestras finanzas, van a la universidad o empiezan a trabajar. Nos hacemos preguntas a veces nos preocupamos sobre sus carreras, su llamado, sus futuros cónyuges, y a medida que se vuelven más independientes comprendemos que pronto dependerán por completo de sí mismos.
Es natural que los padres se preocupen por estas cosas, olvidando a veces la parte del proceso que ya ha ocurrido.

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