Otras causas de la soledad

 CUARTA PARTE

  (La soledad: En busca de la intimidad), da una lista de posibles causas de la soledad y de la cual hemos adaptado la siguiente lista:

  • Timidez
  • Sentirse incomprendido
  • Conflictos no resueltos con otros
  • Sentirse inútil
  • Separacion fisica de los seres queridos
  • Sentirse que no encaja
  • Rechazo
  • Enfermedad física
  • Critica por parte de alguien influyente
  • Mucha actividad sin sentido
  • Muerte de un amigo o ser querido
  • Anhelar una relación que no se concreta
  • Rompimiento de una relación

Los efectos de la soledad

La soledad afecta al joven de muchas y variadas maneras. La siguiente exposición de los efectos de la soledad puede servir no solo como una advertencia, sino también para capacitar al líder juvenil o al individuo interesado en los jóvenes a detectar el problema, lo cual a su vez puede llevar a una respuesta exitosa del mismo.

 Efectos físicos

 Algunos de los efectos físicos de la soledad:

La soledad contagia cada fibra de nuestro ser nuestras esperanzas, ambiciones, sueños, nuestra vitalidad, nuestros anhelos y deseos, tanto como nuestros cuerpos físicos. Con frecuencia la alimentación y el sueño se ven afectados. La obesidad y la avaricia muy bien pueden ser síntomas de la soledad, aunque la pérdida de peso también puede ser identificada con la desesperación que acompaña al sentido de no ser de importancia ni valor para nadie, ni siquiera para nosotros mismos. El sufrimiento de la soledad se puede manifestar en dolores (imaginarios o reales) en el cuerpo. No es raro sentir debilidad en las piernas, producida por la pesada carga de temor que llevamos sobre nuestras espaldas. Los hombros encorvados, los extre­mes de los labios siempre para abajo, un caminar lento y penoso, silencio y retraimiento todos son testimonios de esta enfermedad.

Efectos espirituales

Las personas que sufren de soledad extrema se sienten con frecuencia apartadas y lejos de Dios y, quizás, hasta abandonadas por el

Debido a nuestras imperfecciones humanas estamos propensos a no estar siempre en un estado de constante comunión con Dios. No obstante, es posible tener un sen­tido de firmeza y seguridad cuando existe una relación bien establecida con Dios a trabes de Jesucristo. Desafortunadamente, la persona que sufre de soledad se niega a tomarse de la paz interior que se encuentra en esta relación. se siente distanciado de Dios, la persona que sufre crónicamente de la soledad espiritual o no es cristiana, o es un cristiano que no esta totalmente conectado con la gracia salvadora de Dios que existe en el en la persona de Jesucristo.

 Concepto bajo de si mismo

En el circulo cruel que la soledad genera, el concepto bajo de si mismo, o el concepto de que uno no vale puede no solo ser una causa sino también un efecto de la soledad. Los jóvenes que sufren de la soledad manifiestan tener sentimientos de vació, desesperanza y de que no valen nada. Al empeorar su soledad sienten que nadie los ama y que no son dignos de ser amados. Consideran que el hecho de no tener amigos constituye un fracaso perso­nal, un reflejo de lo indignos que son. Estas personas en su actitud egoísta a veces se concentran en tenerse lastima a si mismas.

 Dependencia

 

 Las personas que tienen ataques constantes de soledad con frecuencia caen en un estilo de vida sobre dependiente, la persona sobre dependiente,  se altera excesivamente si alguien la rechaza. Se aferra a otros, sacándoles toda su energía emocional. No se da cuenta de la fuerza potencial que tiene dentro de si para lograr toda su potencialidad y para superar los momentos de prueba. Las personas "dependientes" tienden a seguir una progresión previsible en sus relaciones. Primero, descartan su propia capacidad de controlar su vida emocional. Segundo, esperan que los demás suplan sus necesidades. Luego, empiezan a exigirles a aquellos de quienes dependen. Naturalmente, esto hace que los demás se aparten de ellas y guarden su distancia. La persona dependiente vuelve entonces a estar como al principio, y por lo general sigue siempre en este cir­culo vicioso.

 Depresión y desesperación

 La soledad fomenta la depresión, lo cual puede llevar a la desesperación y, en algu­nos casos, al suicidio. Los jóvenes muchas veces se guardan sus problemas y senti­mientos, temiendo expresar como se sienten o no sabiendo como hacerlo, aumentando así su sensación de soledad y profundizando la desesperación que sienten. El tenerse  

Lastima a uno mismo y la enajenación que con frecuencia caracteriza a la soledad crónica llega a ser un circulo de actitudes contraproducentes que llevan a la victima a hundirse en lo que parece ser un pozo negro de desesperanza.

 Violencia

 

 Sugiere que la violencia es a veces el resultado de la soledad:

Las investigaciones adicionales confirmaran esta conclusión tentativa: las personas muy solitarias, que se enojan en lugar de deprimirse, tendrán la tendencia a expresar la frustración de su soledad en formas destructivas. No creo que sea una mera coincidencia el que estamos viendo un aumento sin paralelos de violencia a la vez que la soledad se ha difundido tanto y es tan intensa.

 Abuso del alcohol y las drogas

 

 El alcohol y las drogas con frecuencia parecen ser medios de escape atractivos para el que sufre crónicamente de la soledad, y muchos caen en el abuso de estas sustancias en un intento por "ahogar sus penas" o en un fallido intento por ganarse la amistad de otros adictos. Dicha conducta, por supuesto, no produce el resultado anhelado y sumo un problema más al problema de la soledad

 La perspectiva bíblica del problema de la soledad

"La soledad", dijo el poeta ciego John Milton: "es lo primero que el ojo de Dios declare no bueno". Cuando Dios observe su creación en los albores de la historia humana, declaro: "No es bueno que el hombre este solo; le haré una ayuda idónea" (Génesis 2:18). Sabía que su máxima creación, como el mismo, desearía compañía y compañerismo.

Con la creación de Eva Dios suplió esa necesidad. Pero cuando los primeros

Seres humanos pecaron, se hizo una separación  por primera vez  entre ellos y Dios y entre esposo y esposa. El pecado, y con el los conflictos, el egoísmo y la soledad, hizo su aparición en el mundo. Collins escribe:

La Biblia raramente habla de la soledad, pero se ve repetidamente, aun en la vida de gigantes de la fe como Jacob, Moises, Job, Nehemfas, Elias y Jeremi'as. David se quejaba en una oportunidad de que estaba solo y afligido (Salmo 25:6). Jesús, quien conoce todas nuestras "enfermedades", indudablemente se sintió solo en el Getsemanf. Juan llego al final de su vida solo en la isla de Patmos, y el apostol Pablo aparentemente paso sus últimos días en la cancel. Escribiendo a Timoteo, Pablo, ya entrado en años, menciona que sus amigos lo habían dejado, que algunos lo habían abandonado, y que necesitaba a su joven colega, diciendo: "Procura venir pronto a verme" (2 Timoteo 4:9-12).

La Biblia enfoca nuestra necesidad de tener comunión con Dios y que las personas, especialmente los cristianos se amen, se ayuden, se alienten, se perdonen y se cuiden mutuamente. Una relación creciente con Dios y con otros llega a ser la base de cualquier solución al problema de la soledad.

 La respuesta al problema de la soledad

Los que sufren de soledad aguda muchas veces reciben el consejo: "Gambia de trabajo, hazte socio de un club, tienes que ser positive, tienes que ser mas decidido, cásate, vuélvete a casar, viaja, cámbiate a otra casa, diviértete, busca compañía, escucha música, mira televisión, disfruta del cine, lee un buen libro, escoge un pasatiempo, dedícate a actividades culturales, amplia tus horizontes, juega, descansa mas, vuelve a considerar tus metas, ofrécete para trabajar como voluntario en una causa digna. Todas estas ocupaciones pueden remediar temporalmente el dolor de la soledad, pero no lo hacen al nivel mas profundo y no producen los resultados permanentes deseados".

 No obstante, al ayudar a jóvenes solitarios, el líder o consejero juvenil entendido, en su lugar, tomara un curso de acción como el que sigue que puede ayu­dar a determinar el origen del problema y encararlo con eficacia:

 ESCUCHAR. Anime al joven a hablar libremente de su soledad. Trate de ayudarlo a expresarse, haciendo preguntas como las siguientes:

  • Puedes describir lo que sientes y piensas?
  • Cuanto hace que estas luchando con estos sentimientos de soledad?
  • Cuando te sientes mas solo?
  • Cuando te sientes menos solo?

Hay ocasiones cuando estos sen­timientos desaparecen? Descríbelas.

  • Cuales son las maneras en que tratas de manejar tu soledad?

Trate de evitar las preguntas que empiezan con "Por que" ("Por que te parece que te sientes solo?" " Por que te rechazan los otros muchachos?") y trate de enfocar los "Que" (Que te hace sentir mejor?") y "Co­mo" ("Como crees que vas a responder cuando te vuelvas a sentir abrumado?").

 EMPATIZAR. Al ir compartiendo el joven sus sentimientos de soledad, comunique su empata e interés:

  • Inclinándose hacia adelante en su silla.
  • Mirándole a los ojos.
  • Moviendo la cabeza para indicar que lo comprende.
  • Reflexionando sobre frases clave ("Sientes que..." y "Quieres decir que...").
  • Esperando pacientemente durante los periodos de silencio o llanto.

Evite decir: "Se como te sientes" o contar anécdotas de su propio pasado. Trate de comunicar que el joven no esta solo al sentirse como se siente.

 ALENTAR. Manténgase alerta para aprovechar toda oportunidad para ofrecer una palabra de aliento sincera y veraz al joven, particularmente si existe la posibilidad de que la soledad del joven sea el resultado de un concepto bajo de si mismo.

Collins dice: "Hay que ayudar a las personas solitarias a ver y admitir sus puntos fuertes, habilidades y dones espirituales tanto como sus debilidades. Se les debe recordar a los aconsejados que a los ojos de Dios todo ser humano es de valor y es amado, que todo pecado puede ser perdonado, que cada uno de nosotros tiene habilidades y dones que pueden ser desarrollados, con el propósito de ayudar a disminuir o a vencer los efectos de la soledad.

DIRIGIR. Con suavidad pero con firmeza dirija al joven de manera que pueda ir expresando las causas y los efec­tos de su soledad, guiándolo con sensibilidad para que asuma su responsabilidad.

Ellison escribe: "En definitiva, somos responsables de nuestra propia soledad. Si nos quedamos sentados esperando que una relación se componga o que podamos entablar una nueva, jamás sucederá. Si culpamos a otros por nuestra situación solitaria, lo único que lograremos es amargarnos. Si nos culpamos a nosotros mismos, lo único que lograremos es sentirnos fracasados. El primer paso para superar la soledad es hacerle frente y aceptar la responsabilidad de encararla y manejarla".

Manténgase especialmente alerta para aprovechar las oportunidades de guiarle a contestar las siguientes preguntas:

1. Se debe la soledad a una situación temporal?

Todos pasamos alguna vez por una situación que produce una sensación de soledad, como el alumno interno que tiene que quedarse en el colegio cuando todos los demás han salido de vacaciones. Tales episodios de soledad con frecuencia desaparecen en cuanto la situación temporaria pasa.

2. Se debe la soledad a cambios de circunstancias? La vida tiene la costumbre de sorprendernos o desilusionarnos  con cambios súbitos que nos hacen perder el equilibrio. Un buen amigo va a vivir a una ciudad lejana. Mama y papa anuncian que se van a divorciar. El abuelo a quien el adolescente le contaba todo, muere. Sus tres mejores amigos van empezados a hacer cosas en que el adoles­cente solitario no puede participar, y ahora lo están haciendo a un lado.

Estas situaciones por lo general son mas difíciles de superar que las temporales. Nos vemos obligados a acostumbrarnos a algo que no nos resulta fácil. Tenemos que pasar por el dolor de perder a alguien. Tenemos que encontrar nuevos amigos y tratar de cultivar nuevas relaciones. Y eso no es fácil.

3. Se debe la soledad a algo dentro del mismo joven? Quizás sea tímido por naturaleza. Quizás siente una inseguridad interior que hace que sea difícil entablar amistades. Ciertas características de su personalidad pueden alejar a los demás. Quizá su capacidad social sea malísima. Aunque este tercer tipo de soledad puede ser el mas difícil de resolver, puede en cuanto se ha identificado ser encarado con honestidad y con un esfuerzo sincere. Y, de más importancia, no deje de incluir una dirección espiritual. Indíquele al joven que aunque el creyente no esta exento de sentir soledad, no puede superarla sin tener una relación personal, creciente con Jesucristo. Conduzca al joven a Cristo y a la iglesia local. Si este es cristiano, enfoque su atención en los recursos de la oración y comunión con Dios al adorar a Dios privada y corporativamente. Ore con el o ella, pidiendo el consuelo y la dirección de Dios en la batalla que libra con la soledad.

 COMPROMETER.  En   cuanto   se haya identificado la causa principal de la soledad, motive la participación del joven para desarrollar un plan de acción a fin de superar su soledad. Gufelo a establecer metas específicas (por ejemplo: ajustando sus expectativas de alguna manera en particular o atreviéndose a arriesgarse en áreas específicas). Dicho plan de acción debe incluir pasos pequeños o manejables, debe ser especifico y medidle, debe ser razonable y practica y debe expresarse positivamente ("Invitare a un amigo a un concierto este fin de semana" en lugar de "No me voy a quedar en mi habitación todo el fin de semana").

 

REFERIR. Si la soledad de la perso­na parece persistir o empeorar, especialmente si su conducta puede llegar a calificarse de excéntrica o si empieza a hablar de suicidarse, refiéralo lo antes posible a un consejero profesional cris­tiano.

 

Espero  amigas  mias les  ayude este tema  mucho

 
 

QUE DIOS LOS BENDIGA MUCHO,SU AMIGA.      

 Foto de mujerinvestigadora:  -  

 

YANET CAMACHO