UNA HISTORIA SOBRE EL ABORTO
PRIMERA PARTE

Clara tenía muchos planes para su último año en la escuela secundaria, esperaba terminar seis meses antes de lo normal y empezar a tomar cursos en la universidad cerca de su casa. Trabajaba tiempo parcial en el departamento de publicidad del periódico local, y hasta se las había arreglado para ahorrar algo de dinero.
Al final del año escolar pensaba asistir a la ceremonia de graduación con el resto de su clase y, luego, ella y su novio iban a trabajar en un campamento cristiano durante el verano.
"Después todo se vino abajo", dice ella, le faltaban tres meses para terminar la secundaria cuando descubrió que estaba embarazada. y, aunque era cristiana, considero una sola opción: el aborto.
"Era demasiado joven para tener un hijo", dice, "hubiera arruinado todo..." es verdad que estábamos comprometidos y todo, pero ninguno de los dos se encontraba preparado para semejante responsabilidad, tenia que pensar en mis estudios universitarios. Y sencillamente no podía hacerles eso a mis padres.
Clara nunca le contó a su novio del embarazo o el aborto, ella misma hizo la cita en una clínica para mujeres en un pueblo cercano, y uso la mayor parte de sus ahorros para pagar el costo, se fue sola al consultorio.
Para cuando llego a la clínica un miércoles en la mañana, le temblaban tanto las manos que casi no podía abrir la puerta de entrada, fue un alivio ver que la calle estaba desierta.
Cñra esperaba que el procedimiento tomara alrededor de una hora, como una visita al dentista. Eso fue lo que la voz tranquilizante le había dicho por teléfono cuando llamo para concertar la cita, pero solo la sesión de consejera llevo una hora.
"Supongo que querían asegurarse de que se trataba de mi propia decisión, me explicaron un montón de asuntos médicos, por mi parte, lo único que quería era ya acabar con el asunto".
"En ese momento no me dolió", dice Clara ahora, dos años después, "pero tenia miedo. Quiero decir que me resulto muy traumático".
"Ahora, trato de no acordarme, todavía le da vergüenza y me siento culpable, tengo pesadillas.
Y me preocupo mucho, podré volver a tener hijos? Dejare alguna vez de pensar en el que nunca tuve? Supongo que fui afortunada porque me hubiera podido ir peor, pero, no me ciento tan afortunada

Karla
15 jul 2010 | 06:06 AM
Abortar es muy dificl, pensar en lo q pudo ser y en lo q ya jamas sera, ese vacio q jamas sanara saber q lo mas maravilloso de tu vida se fue a la borda por una mala decision, saber q pudo ser tu unica oportunidad de ser madre y q talvez ya no exista, pensar en un futuro q jamas sera feliz por completo porque siempre existira ese sentimiento de culpa de fracaso y sobre todo de vacio...