Una  historia  de un Adolescente........... Tema las  Drogas 

PRIMERA  PARTE

 

 

Guillermo, de 12 años, enfilo la bicicleta para la zona de negocios cerca de su casa.

El y sus amigos muchas veces se encontraban en la playa de estacionamiento para andar en bicicleta y en patinetas en el amplio sector asfaltado.

 Allí es donde les dijo a sus padres que iba, y le habían dado permiso; era cerca de casa y Guillermo siempre regresaba a casa antes de las 9:00 de la noche.

Pero Guillermo no se detuvo en la playa de estacionamiento, siguió hasta llegar a un negocio unos metros mas adelante, en una esquina muy transitada.

Guillermo había estado ahorrando su dinero y se las había ingeniado para juntar una suma considerable, su meta era descubrir por si mismo eso de que hablaban algunos jovencitos en la escuela, quería saber lo que ellos sabían, quería sentir lo que ellos sentían, quería poder alardear que el también lo había hecho, quería probar el "crack".

Freno delante de un hombre que hablaba por un teléfono publico enfrente del negocio,  el hombre miro a Guillermo, cuando este hizo un movimiento de cabeza colgó el aparato.

 

 

El empleado del negocio le dijo mas adelante a las autoridades que había visto un intercambio de algo entre Guillermo y el hombre antes que aquel se fuera pedaleando en su bicicleta.

A las 9:30 esa noche, apenas tres horas después de haber salido de su casa, dos muchachos encontraron el cuerpo de Guillermo en el fondo de un zanjón de desagüe.

Dos frasquitos vacíos, un tubo de vidrio y un encendedor de cigarrillos yacían a su lado, indicando

la causa de su muerte aun antes de que su cuerpo fuera llevado a la morgue para una autopsia.

Guillermo había muerto de una sobredosis la primera y única vez que probo el "crack"; la cocaína resulto ser demasiado pura, produciendo una reacción fisiológica demasiado intensa que el corazón de Guillermo no pudo superar.

El hombre que le había vendido la droga a Guillermo fue detenido, procesado y condenado a cinco años de prisión, recobro su libertad a los dos años y medio por su buena conducta.