Concepto bajo de si mismo

 TERCERA PARTE

Los padres no quieren tener hijos orgullosos o arrogantes, pero los padres so­breprotectores con frecuencia cometen el error opuesto enseñándoles inconscientemente que ellos (los hijos) son incapaces de cuidarse solos o de tomar sus propias decisiones.

El joven desarrolla el sentimiento de que es incompetente (en sus habilidades) e inadecuado (en su "yo").

 Retraimiento emocional

 La manera en que aprendemos a relacionarnos con nuestros amigos es una tarea importante en nuestro desarrollo a lo lar­go de nuestras vidas, cuando un niño es sobreprotegido, usualmente sus amigos se limitan a personas que sus padres conocen bien y merecen su confianza; por lo general existe poca oportunidad de desarrollar habilidades sociales en diversos ambientes, lo cual muchas veces producirá inseguridad, incitando al joven a retraerse de otros amigos que sus padres no conocen y ser "el solitario".

 Desarrollo espiritual retrasado

 Los padres sobreprotectores enseñan a sus hijos a apoyarse en su mama y su pa­pa. Esto puede llevar al joven a depender menos o nada de Dios. Estos padres pueden enseñar verdades acerca de Dios y su hijo puede tener un buen fundamento sobre la fe cristiana.

Pero el padre dominante socava la relación del joven con Dios (quizás sin darse cuenta) tratando de ser Dios para el.

La perspectiva bíblica del problema de los padres sobreprotectores

La Biblia en 1 Juan 4:18 ofrece una pers­pectiva clara sobre como ser padres:

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor. Porque el temor conlleva castigo, y el que teme no ha sido perfeccionado en el amor. 

 La motivación del progenitor sobre protector es el temor, que puede indicar falta de confianza en Dios, falta de confianza en el joven o en ambos, por cierto que Dios, nuestro Padre celestial, tiene suficiente razones para no confiar en nosotros, pero nosotros no tenemos razón para no confiar en el ni en nuestros hijos. Dios puede estar perfectamente justificado en tratar de controlarnos y de protegernos de toda equivocación, de toda mala decisión y de todo pecado que podamos cometer, pero valora nuestro crecimiento tanto como nuestra seguridad. Dios anhela que sus hijos respondan con buena disposición y amor a la libertad que les ha dado, pero no los obliga a hacerlo.

De igual manera, los padres (y otros adultos) tienen que reconocer que, a medida que sus hijos van creciendo y madurando, tienen que darles mas autonomía. Hacerlo puede significar renunciar a cierta medida de seguridad a cambio de un crecimiento sano hacia la independencia.

Es claro que puede ser difícil saber justamente donde y como lograr ese equilibrio. A los hijos se les ordena honrar a sus padres (Exodo 20:12), pero los padres no deben exasperar a sus hijos (Efesios 6:4). Esto no debe interpretarse en el sentido de darle cualquier cosa y todo lo que quiere, pero puede ser una pauta útil: Están las acciones de los padres fomentando un desarrollo y madurez sanos en el hijo, o simplemente lo están exasperando? El padre con buen discernimiento buscara brindarle a su hijo dos cosas: raíces y alas.

La respuesta al problema de los padres sobreprotectores

El adulto interesado en ayudar en estos casos tiene una doble tarea: apoyar y animar al joven y también (cuando sea practico) ayudar y tranquilizar a los padres.

 ESCUCHAR.

  El primer paso es escuchar los problemas y frustraciones del joven. Puede hacer preguntas como las siguientes:

  • Cuando empezaste a sentir por primera vez esto (hacia tus padres)?
  • (,Las cosas han mejorado o empeorado a medida que fuiste crecien­do?
  • (Si el joven tiene hermanos),Tus hermanos sienten lo mismo? Co­mo describirías sus sentimientos?
  • Has tratado alguna vez de dialogar con tus padres sobre esto? En caso afirmativo, con que resultado?

No se apure en defender a los padres, pero tampoco los critique. Deje que el joven descubra que existe (por lo menos) un adulto que se interesa por lo que piensa y siente. Sencillamente escucharle es un paso gigante que ayuda y sana.

 EMPATIZAR

 Mientras la joven habla de su frustración con sus padres, cultive un ambiente de empatia hacia el por medio de:

  • Asentir con la cabeza.
  • Hacer contacto visual.
  • Inclinarse hacia adelante en la silla pa­ra demostrar interés y preocupación.

- Hablar en un tono tranquilo.

- Escuchar atentamente a su comunicación verbal y no verbal.

  • Reflejar afirmaciones o gestos clave como: "Me parece que estas diciendo que." y, "Estas muy enojado por eso, verdad?"

También considere la posibilidad que el joven pueda sentirse culpable por su enojo hacia su mama y su papa. Ayúdele a admitir los sentimientos malos y buenos que tiene hacia sus padres por el comportamiento de ellos.

 ALENTAR.

 Procure alentar el sentimiento de que el joven es de valor sin socavar el lugar que Dios ha dado a los padres en la vida de el. "Necesitamos oír una y otra vez que somos valorados y de valor. Algo profundo sucede en nuestro interior cuando alguien nos dice: 'Sencillamente estar contigo es una alegría' o 'Cuando entras en la habitación siempre pasa algo emocionante' 'Me encanta tu sonrisa'." Demuestre su aprecio por el joven no solo con palabra sino también con acciones.

 DIRIGIR.

 

 

Ayude al joven a considerar dentro de un marco bíblico, las siguientes opciones:

  • Guíelo hacia una relación salvadora con Jesucristo o (en caso del que ya es creyente) hacia una relación mas profunda con el, el Señor de la vida, salud y paz.
  • Estimule al jovencito a acercarse a Dios en oración y a confiar en el para darle los recursos que le faltan.
  • Es posible que el joven ya sepa que la orden de Dios es honrar a su padre y a su madre; ayúdele a tener "una lluvia de ideas" sobre como puedo honrarlos (y, quizás, comprenderlos mejor) a la vez que sigue viendo acertadamente sus propias habilidades y posibilidades.
  • Guié al joven a dar comienzo a un dialogo respetuoso, no amenazante, si es posible, con su mama y su papa; una manera de lograrlo puede ser con el método sugerido que el joven escriba una carta (o una serie de cartas) para expresar su cariño y aprecio por sus padres y luego respetuosamente exprese sus preocupaciones, frustraciones y aun sus propuestas para resolver sus diferencias con ellos.
  • Tenga una "lluvia de ideas" sobre maneras en que el joven puede dar pruebas a su mama y a su papa de que es capaz y digno de confianza y ayúdele a trabajar para lograr esas metas.

 COMPROMETER.

 Trate de conseguir que el joven participe en las actividades de los jóvenes de la iglesia ya que seguramente este es un ambiente que los padres sienten que es bastante seguro, estable y mantenga buenas relaciones tanto con los padres como con el adolescente con miras a animar a la mama y al papa para que permitan al joven probar nuevas experiencias, y prueben un nuevo grado de independencia bajo su supervisión, ayude al joven a apuntar hacia una mejor, aunque no perfecta, relación con sus padres.

 REFERIR.

 Si en algún momento usted, siendo el adulto interesado en el joven, ve que la salud o el bienestar a lar­go plazo del joven esta en peligro (por una depresión aguda, trastornos causados por el pánico o trastornos alimenticios, etc.), debe animar a los padres a consultar a un consejero profesional cristiano calificado para encarar estos problemas específicos usando una perspectiva bíblica.

Espero  amigas  mias les  ayude este tema  mucho en  especial  a ustedes jovene

QUE DIOS LOS BENDIGA MUCHO,SU AMIGA.    

 

YANET  CAMACHO