Ignorancia en cuanto a como ser buenos padres
TERCERA PARTE

Los hijos no llegan a este mundo con un manual que enseñe como criarlos. Casi todos los padres primerizos admiten que nada los hubiera podido preparar para las demandas que acompañan a la paternidad o a la maternidad. Algunos (particularmente aquellos cuyos progenitores fueron un ejemplo de estilos y habilidades sanos en el cumplimiento de sus obligaciones como padres) luchan, se esfuerzan y por fin logran desarrollar habilidades que no solo suplen las necesidades físicas de sus hijos sino también las emocionales. Desafortunadamente, muchos padres creen que cumplen su deber si mantienen financieramente a su familia.
Los efectos del problema de tener padres despreocupados

El joven cuyos padres parecen no preocuparse o ser indiferentes con el estará propenso a sentirse lastimado, frustrado, enojado (a veces resultando en amargura o cólera) y a sentirse inseguro y solo.
Las reacciones como estas pueden producir muchos y diversos efectos.
Concepto bajo de si mismo

Cuando un padre descuida a su hijo (o cuando este percibe su indiferencia), el joven puede desarrollar un sentido de que no vale nada. Juan, el de la introducción, quizás pareció muy seguro de si mismo al recibir el trofeo, pero su conducta probablemente escondía un críticamente bajo concepto que tenia de si mismo. Compensaba la indiferencia de sus padres hacia los triunfos de el con una mascara de logros y arrogancia.
Malas calificaciones en la escuela

Existe una relación fuerte entre el interés de los padres y el trabajo escolar del adolescente. Cuando los padres no le prestan atención, es muy probable que las calificaciones en la escuela bajen.
Falta de criterio al seleccionar a sus amigos

Los padres despreocupados pueden ser los últimos en saber que su hijo ha escogido un grupo malo con el cual andar.
El joven que siente que sus padres son indiferentes y que lo descuida probablemente este desesperado por ser aceptado, con frecuencia encuentra esa aceptación en formas incorrectas y con malas compañías.
Habilidad social deficiente
Los niños empiezan sus primeros pasos sociales en la familia y su seguridad y habilidades con las cuales relacionarse con el resto del mundo tienen que desarrollarse ahi. Cuando los padres no están a su disposición o no se interesan en el, el desarrollo social del jovencito probablemente no sea lo que debiera ser.
Incapacidad de establecer lazos afectivos

Establecer lazos afectivos es imprescindible en el desarrollo y crecimiento humano. Cuando el muchacho no ha establecido lazos afectivos con sus padres a lo largo de su vida, por medio de su interacción y toque personal puede retrasarse
en su habilidad de poder establecerlos con otros. Esta carencia se expresara en las amistades, el noviazgo, el matrimonio y también en sus relaciones con sus propios hijos.
Conducta rebelde

El jovencito que siente que sus padres lo descuidan tratara de llamar la atención, y juzgara que una atención negativa es mejor que nada de atención.
Cuando la atención negativa obtiene los resultados deseados, esta continuara. El joven puede rebelarse encontrando una manera (su corte de pelo, aretes, malas palabras, etc.) de avergonzar a sus padres delante de los amigos o colegas de estos, o caerá en actividades ilegales (faltando a la escuela, andando con pandillas, etc.).
Problemas con las drogas y el alcohol

El jovencito que es descuidado por sus padres es más propenso a caer en el abuso del alcohol y las drogas.
"Los adolescentes menores que llegan de la escuela a una casa vacía tienen el doble de probabilidades que los que son supervisados por adultos de usar alcohol, marihuana y cigarrillos."
Actividad sexual
El adolescente que siente que sus padres son indiferentes o despreocupados con el, tiene tanto la motivación (buscando intimidad, atención, etc.) y la oportunidad (mucho tiempo libre y actividades sin supervisión) para expresar sus frustraciones y buscar la satisfacción de sus necesidades por medio de su conducta sexual.
La perspectiva bíblica sobre los padres despreocupados

Deuteronomio 6:6, 7 brinda un ejemplo de lo que debe hacer un padre piadoso:
Es las palabras que yo te mando estarán en tu corazón. Las repetirás a tus hijos y hablaras de ellas sentado en casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Este ejemplo que Dios ofrece es el ejemplo de una relación. Dios ordena a los padres que mantengan a sus hijos (1 Timoteo 5:8), pero también ordena enseñarles y hacerlo dentro de una relación: sentados, caminando, al acostarse y al levantarse. Esa atención a la relación padres e hijos es, por supuesto, lo opuesto a la de los padres que descuidan a sus hijos.
Jesús nos ofrece un ejemplo de lo que significa querer y dar atención a los niños. Cuando un montón de niños se juntaron alrededor de Jesús, muchos empujados por sus padres, los discípulos querían echarlos, porque según ellos Jesús tenia asuntos "adultos" mas importantes que atender; pero Jesús dijo: "Dejad a los niños venir a mi, y no les impidáis; porque de los tales es el reino de Dios" (Marcos 10:14).
Dios no desconoce las muchas demandas y conflictos que surgen en vivir y trabajar y ser padres. Seguramente fue por esa razón que dio mandamientos en su Palabra de que los hijos honren a sus padres (Exodo 20:12) y que los padres no exasperen a sus hijos (Efesios 6:4). Pero la oración del adulto interesado en los jovencitos ya sea pastor, maestro, líder de jóvenes o padre, debe ser que el Señor cumpla en cada familia la promesa hecha a Israel en Malaquias 4:6, cuando prometió hacer "volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres".

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