Para  mi  Hijo Amado   
 
FELIZ  18  AÑOS DE  VIDA 
 
 
  

Hijo mío, cuando estuvisteis conmigo, mientras dormías, tu madre contempló con admiración tu fresco y delicado rostro, y de pronto llegó a mi mente el bello recuerdo de cuando por primera vez te arrullé con alegría entre mis brazos, aún recuerdo esa inmensa alegría que en mi pecho no cabía cuando por primera vez, vi., tu pequeño cuerpecito envuelto en tu  colchita  celeste,  por primera vez, tu madre te estrechó entre sus brazos con un amor tan grande.
 
 
   

 
Te recuerdo tan pequeñito, y te mirabas tan frágil, en  tus  siete  mese  de nacido,  viéndote así me despertabas una gran ternura, luego, tomé tus manitos entre las mías, eran tan pequeñitas , estreché tu chiquito cuerpecito junto al mío con gran delicadeza una y otra vez, realmente me parecías tan delicado, que hasta tenia miedo estrecharte  fuerte con el  temor  de  hacerte daño,  tan pequeñito que  el  palpitar de tu corazón se escuchaba tan fuerte sobre mi pecho, ese palpitar que me hizo estremecer de emoción porque me había convertido en tu madre.
 
 

Al contemplar a mi pequeño bebe,  no pude contenerme, la emoción de tenerte que solo lloré de alegría, recuerdo que solo oía tu más ruidoso llantos, para mí fuiste como un regalo de  Dios en mi vida, ese  regalo que solo se siente al dar a luz a un hijo.
 

  
Entre felicidad, llantos y alegría, transcurrieron los años, y tuve la dicha de escuchar tus primeras palabras, y vi con orgullo tus primeros pasos. 
 
 
  

 También recuerdo que escuché con infinita alegría tu sonrisa, esa sonrisa bella y cristalina que para mis oídos fueron como una bella melodía. 
 
  

 
Recuerdo también cuando por primera vez te llevé al colegio y en tu pequeño rostro vi. Reflejado el temor, pero al mirarte directamente a los ojos tú pudiste comprender que no había nada que temer, y allí te quedaste con tu maestra que te sonrió dulcemente invitándote a pasar al salón de clases.
 
 

 

 Entre juegos de niños, entre risas y llantos, te vi crecer con mucho encanto.
Seguí contemplando tu sueño mientras dormías plácidamente y luego me pregunte

 
 
 

 ¿Por qué el tiempo tuvo que transcurrir con tanta prisa?
Disfruté mucho tus años de niño y todos los años que han pasado desde que llegaste a mi vida, mi bello hijo
 
 
Hijo mío, anoche cuando yo dormía,  me di cuenta que ya  eras todo un hombre y la tristeza invadió mi alma porque muy pronto te irás de mi lado para formar tu propia vida y realizarte como hombre, me es muy difícil de aceptar que desde que llegaste a este mundo ya han pasado más de 18 años, pero no importa, tú siempre serás mi bello niño, y dulce y tierno niño, ese pequeño niño que un día llegó para invadir de felicidad mi corazón, ese pequeño niño que un día estreché con gran ternura entre mis brazos.

Yo siempre he tratado de ser una buena madre para ti hijo mió, y espero que cuando te cases y formes tu propia familia también trates de ser un buen padre para tus hijos. Recuerda, como tu padre y yo, te hemos inculcado las buenas costumbres para que un día hagas lo mismo con tus hijos.

  

Hijo mío, discúlpame si al contarte todo esto mis ojos se nublan por el llanto, no deseo entristecerte, solo quería que supieras que anoche cuando dormía, recordé de nuevo tu niñez, recordé con gran ternura a mi pequeño niño, ese bello niño, la cual un día estreché con delicadeza y ternura entre mis brazos.
 

                                            ¡Te quiero mucho hijo mío!
                                                        Bendiciones

                                                            Tu Madre

                    

                                                    YANET CAMACHO