El problema de vivir con padrastros o en una familia mixta
Segunda parte

El que un progenitor se vuelva a casar y el cambio resultante en las relaciones y la complejidad de las mismas, puede hacer estragos en la mente y emociones de un niño o de un adolescente. Puede encender reacciones que ni el joven mismo comprende del todo.
En los últimos años la cantidad de gente que se vuelve a casar y de "familias mixtas" ha aumentado vertiginosamente. Donde el 40 por ciento de todos los casamientos no son el primero para uno o los dos cónyuges. Uno de cada tres sesenta millones de adultos y veinte millones de niños es padrastro, madrastra, hijastro o hermanastro. Uno de cada cinco niños menores de dieciocho años es un hijastro.

Para el año 2000, las familias con padrastros, etc. (en que uno solo de los cónyuges tiene hijos de una relación anterior) y las familias complejas (en que ambos cónyuges tienen hijos de una relación anterior) constituirán la familia tipo.
La familia mixta presenta un gran desafió, "Hay lazos que tienen que ser mantenidos en una red de emociones conflictivas. Existen ambigüedades en relación con el sentido de identidad, especialmente en los primeros años".

Estas adaptaciones son más difíciles, es claro, para los muchachos. "Sienten una perdida al integrar una familia con un padrastro o madrastra, etc.", "Eso certifica que su familia original ya no existe". Aunque el hecho de que el padre o la madre se vuelvan a casar causa problemas para todas las edades, la formación de una familia mixta es "mucho mas difícil para los niños de 9 a 15 años".

Atribuye esto al hecho que "los jovencitos de 9 a 15 anos están lidiando con su propia independencia, y aquí viene uno de afuera que interfiere. Y están lidiando con su propio despertar sexual, y no quieren creer que su mama sea un ser sexual. Es muy difícil mantener esa noción cuando ella vuelve a casarse". Estas se cuentan entre las razones, por las cuales "los muchachos responden muy negativamente, en reacción al hecho de que su madre se volvió a casar siendo ellos muy pequeños todavía".
Aunque la investigación muestra que "los varones parecen pasarla mejor que las muchachas con sus padrastros y madrastras", los jovencitos de ambos sexos a veces enfrentan una variedad de adaptaciones difíciles y emociones volátiles durante y en las primeras etapas de la formación de una familia mixta. La investigación muestra constantemente que los hijos del divorcio y de los que se vuelven a casar tienen el doble de problemas que los de familias intactas.
Aun así, muchos padres e hijos de familias mixtas se adaptan muy bien. Que el 80 por ciento de los hijos de padres divorciados y de los que se vuelven a casar no tienen problemas de conducta a pesar de todos los desafíos y dificultades (en comparación con el 90 por ciento de los hijos de familias de primeras nupcias).
Pero, una cosa es sumamente clara. Adaptarse a los desafíos y complejidad de una familia mixta es algo que los padres y los que trabajan con los jóvenes tienen que encarar, particularmente ante el hecho de que cada semana se van formando miles de nuevas familias mixtas.
Los efectos de vivir con padrastros o en una familia mixta

Las familias mixtas y las relaciones con padrastros, madrastras y hermanastros, pueden formarse por una variedad de Razones, como ser: un progenitor vuelve a casarse después de la muerte de su cónyuge, o vuelve a casarse después de un divorcio, o se casa una mujer soltera que ya tiene un hijo. Pero sean cuales fueren las circunstancias precipitantes, las familias mixtas rara vez son ideales. Algunas son familias felices y sanas, pero muchas sufren algunos de los siguientes efectos de volver a casarse y de la complejidad de las relaciones familiares.
Dolor

Como ya lo hemos mencionado, la formación de una familia mixta señala la "muerte oficial" de la familia original para el niño o jovencito "destrucción de una de las mas preciosas posesiones en todo el mundo el hogar y la familia original de la persona ; puede producir dolor y las etapas resultantes de negación, ira, negociación, depresión y aceptación.
Ira

El joven que esta sufriendo por la pérdida de su familia original (o aun su familia más reciente) puede quedarse "estancado" en una de las etapas del dolor, en una reacción común al formarse una familia mixta.
La ira es la etapa mas peligrosa del dolor porque la persona se puede estancar allí por mucho tiempo. Es común que los integrantes de la familia mixta escondan su dolor pero, tarde o temprano, aparece cuando "no aguantan más".
"el dolor reprimido es una de las razones por las cuales las familias mixtas tienen tan a menudo el problema de los arranques de ira y de constantes disputas."
Sentimiento de culpabilidad

Los padres no son los únicos que luchan
Con su sentimiento de culpabilidad después del divorcio y de otros factores que contribuyen a la formación de una familia mixta; muchos hijos en esa situación también luchan con su sentimiento de culpabilidad. "los hijos se sienten culpables, creyendo: 'Si me hubiera portado mejor, mama y papi no se habrían divorciado' ". Aunque todos los muchachos son susceptibles a tales sentimientos, los hijos mayores e hijos únicos tienen la tendencia de creer que ellos hubieran podido hacer mas para mantener junta a la familia original.
Perdida del sentido de estar en control

Un factor importante que incide sobre las dificultades relacionadas con la formación y el funcionamiento de familias mixtas es la pérdida del sentido de estar en control, un proceso que puede haber empezado cuando ocurrió la muerte o el divorcio del progenitor. El joven puede sentir que ha perdido su lugar en la familia. Puede sentir que ya no cuenta con la atención de su papa. Puede pensar que su mama se volvió a casar sin consultarle. Puede sentir que sus hermanastros van invadido su "territorio". Pueden resentir los privilegios o la atención que el padrastro, madrastra o hermanastros tienen. Los cambios como estos pueden dejar al joven con la sensación de que ya no tiene control sobre su propia vida y a veces esto lleva a reacciones que se manifiestan en su conducta (como berrinches y aun actos de delincuencia).
Extrés

Los hijastros manifiestan sentir un alto grado de extrés. Las conclusiones de sus estudios sugieren que la amplia gama de adaptaciones que tienen que enfrentar los hijastros por ejemplo: un nuevo adulto en la casa, nuevos hermanos en la
Familia, "conflictos entre su lealtad a sus nuevos padres y a los anteriores, mudarse a otra casa e ir a otra escuela dejando atrás a sus viejos amigos, nuevo nivel económico (a veces seguro, otras veces incierto) y la reorganización de las rutinas del hogar", pueden dar como resultado un alto grado (aunque a menudo temporáneo) de estrés.
Soledad y depresión

La formación y el funcionamiento de una familia mixta pueden causar que el joven y el adolescente se sientan solos y marginados, a veces mucho más que si tuvieran una familia con un solo progenitor.
Casi la mitad de los jovencitos que participaron en el estudio decían que se sentían marginados de sus familias mixtas.
Otro estudio importante informa que mas "hijos en familias mixtas dijeron que se sentían solos o deprimidos con mas frecuencia que los hijos con un solo progenitor o de familias intactas".
Los padres se ocupan menos de los hijos

Los jovencitos de familias mixtas a veces tienen que hacer frente al hecho de que sus padres se ocupan menos de ellos y los apoyan menos.
Los estudios sugieren que aunque tengan el tiempo, los padres en las familias mixtas no dedican tanto tiempo a los hijos como los padres de familias intactas y ahí los padres solos. que era menos probable que los padres en las familias mixtas dijeran estar involucrados en actividades que requieren mucho tiempo como, por ejemplo: entrenar el equipo deportivo del hijo, acompañarlo en excursiones escolares o ayudarle
Con sus proyectos de la escuela. Los hijos en las familias mixtas informan aspiraciones educativas más bajas de parte de sus padres y niveles más bajos de atención de sus padres a las tareas escolares.
Riesgo de abuso sexual

Uno de los efectos potenciales mas graves y perturbadores de volver a casarse y formar una familia mixta es el riesgo de caer en el abuso sexual. Que es cuatro veces más probable que padrastros. Hombres que tienen la custodia temporaria y padres adoptivos abusen sexualmente de los niños a su cuidado que sus padres biológicos. De la misma manera, era tres veces más probable que las "madres" no biológicas abusaran sexualmente de los niños bajo su cuidado que las madres biológicas.
La perspectiva bíblica sobre vivir con padrastros o en una familia mixta
Jesús fue hijastro. Pocas personas se detienen a considerar esta realidad, pero el hombre que ayudo a Maria a criar a Jesucristo hasta llegar a adulto no era su padre biológico (Mateo 1:18-25).
Moisés también fue hijastro. Aunque su madre natural fue su nodriza, se crió como el hijo adoptiva de la hija del Faraón (Exodo2:l-10).
La receta de Dios para la familia es: "el hombre dejara a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Genesis 2:24), produciendo hijos y colaborando juntos para criarlos. Los mandamientos de Dios sobre el matrimonio y la familia tienen la intención de reflejar un principio universal y eterno: unidad. A los ojos de Dios, la unidad es el elemento central de la relación matrimonial.
De manera similar, Dios diseño a la familia como una unidad; un circulo intacto de relaciones, fuertes, cariñosas y duraderas; la unidad primaria de la sociedad humana (vea Num. 1); una salvaguardia contra la soledad (Salmo 68:6); una defensa contra la pobreza y aflicción (1 Timoteo 5:4-8) y un ambiente propicio para criar y educar a los hijos (1 Timoteo 3:4).
La unidad es parte de la naturaleza y el carácter de Dios. El es uno (Deuteronomio 6:4). Y es esa unidad la que el anhela que reflejemos en nuestras relaciones matrimoniales y de familia. Cuando la Biblia dice que el hombre y la mujer se unirán "y serán una sola carne" (Génesis 2:24), esta diciendo que el matrimonio debe reflejar la naturaleza de Dios.
Cuando los padres obedecen el mandato divino: "Sed fecundos y multiplicaos" (Génesis 1:28), la familia también debe reflejar la unidad que Dios valora.

Pero, aunque los creyentes hemos de reconocer el plan de Dios y su ideal, cambien tenemos que reconocer que no siempre se logra. Un niño es concebido fuera del matrimonio. Un padre muere. La mama y el papa se divorcian. Un progenitor vuelve a casarse. Se forma un nuevo hogar, desafiando viejas lealtades y creando nuevas rutinas.
Aunque la familia mixta puede ser una situación desafiante y difícil tanto para padres como para hijos, si puede reflejar la unidad de Dios, aun si nació del quebranto. Después de todo, Dios mismo es un padre adoptiva. No solo acepta en su familia a los que se acercan a el con arrepentimiento y fe sino que los adopta como sus hijos.
Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios, los cuales nacieron no de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad de varón, sino de Dios (Juan 1:12, 13).

Pues no recibisteis el espíritu de esclavitud para estar otra vez bajo el temor,
Sino que recibisteis el espíritu de adopción como hijos, en el cual clamamos: ";Abba, Padre!" (Romanes 8:15).
Y seré para vosotros Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso (2 Corintios 6:18).
Y por cuanto sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo. Que clama: "Abba, Padre" (Galatas 4:6).
No hay respuestas fáciles para los jovencitos que luchan con los muchos ajustes y complejidades de sus familias mixtas. Estas, como las personas que las componen, son expresiones imperfectas de los ideales de Dios. Pero sea como fuere que se haya formado la familia mixta, Dios esta a su disposición para curar a los quebrantados de corazón y para ayudar a lograr unidad donde hay discordia.

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